Andrea Parra Castañeda PSICOLOGÍA CLÍNICA INFANTIL Y ADOLESCENTE
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Permiso para Fallar

Tu mapa del futuro: creciendo a tu manera

Hoy enfrentas dos realidades: eres adolescente y eres imperfecto. La primera es una etapa que vas a superar con el tiempo; la segunda, te va a acompañar siempre. Y es mejor que lo sepas de una vez: ser adulto no es volverse perfecto. No es alcanzar una etapa donde dejas de equivocarte, tener todas las respuestas o por fin llegar a un punto donde finalmente puedes hacer «solo lo que te plazca».

Entonces, ¿qué significa realmente hacerse adulto? Y, sobre todo, ¿valdrá la pena que te detengas a pensar hoy en el adulto que quieres ser?

El mapa de tus padres vs. Tu propio mapa

Tus padres tienen una idea del adulto que quieren que seas. Esa idea es su guía, su mapa, el filtro con el que te miran y te exigen. Y claro, tú saltas y dices: «Pero es mi vida, yo veré». Tienes razón. Al final, es tu vida y tú verás qué haces con ella.

Pero, ¿te has puesto a pensar seriamente en la vida que quieres llevar cuando ellos ya no decidan por ti? Cuando no planeen por ti, no hagan por ti o no resuelvan por ti. Hacer tu propio mapa es una forma de traer el futuro al presente. Es como un viaje en el tiempo mental: hoy decides ser cuidadoso y amoroso contigo mismo porque estás pensando en ese «yo del futuro», en sus sueños y en lo que va a necesitar para estar bien.

La clave aquí es saber qué quieres, ser realista y flexible. El único factor en el que puedes impactar realmente es en ti mismo —aunque no todo dependa de ti— y para eso, tienes que permitirte soñar.

Explora todos los territorios

Quiero darte un mapa que abarque montañas, valles y océanos para que no te quedes en un solo territorio:

– Algunos se centran tanto en las relaciones que se olvidan de sí mismos.

– Otros piensan que el dinero es la única brújula y terminan en un desierto emocional.

– Otros se obsesionan con la belleza, su cuerpo y su cara y esto se vuelve el centro de una felicidad imaginada que difícilmente llega, pues nunca están conformes. 

Para que tu mapa sea sólido, vamos a partir de dos pilares que, en el fondo, es lo que todos los padres quieren para sus hijos y lo que los seres humanos buscamos: autonomía y personas que nos amen.

1. El territorio de la Autonomía

La autonomía es tener el grado de libertad necesario para tomar tus propias decisiones, generar tus ingresos y saber moverte en el mundo. Desde saber qué bus tomar para cruzar la ciudad, hasta entender cómo se hace una compra en el supermercado o cómo pedir una cita médica sin que nadie te lleve de la mano.

Para conquistar este territorio, hoy puedes empezar a pensar sobre:

– Tu oficio o saber: No solo qué carrera estudiar, sino qué habilidad quieres dominar. Si sueñas con ser fotógrafo, por ejemplo, ¿qué estás capturando hoy? ¿Estás aprendiendo a mirar o solo estás esperando a tener la cámara profesional en diez años?

– Tus frenos y obstáculos: ¿Qué miedos te detienen hoy? Si no enfrentas tus pequeños temores ahora, de adulto serán muros gigantes.

– La trampa de la comodidad: Esas comodidades que hoy te dan tus padres y que, a veces, no te dejan arriesgarte ni aprender a fallar.

– Tus compromisos: ¿Eres alguien que cumple su palabra? La autonomía se construye asumiendo la responsabilidad de lo que dices y lo que haces.

2. El territorio de los Vínculos

El segundo elemento es tener relaciones sanas con personas que te amen y a quienes ames. Esto no llega por suerte; se construye con las habilidades que practicas hoy.

Pregúntate:

¿Cómo te comunicas hoy con tus amigos o con tu familia? ¿Sabes decir lo que sientes sin destruir al otro? ¿Expresas lo que sientes y piensas realmente o prefieres callar o mentir para evitar un conflicto?

– ¿Sabes diferenciar una relación sana de una que no lo es? Si hoy permites que te pasen por encima, tu «yo del futuro» tendrá cicatrices que podrías evitarle.

– ¿Qué habilidades debes mejorar? Escuchar, poner límites, pedir perdón y agradecer son los cimientos de ese adulto que no estará solo.

Un ejercicio de imaginación

Este mapa es solo un ejercicio de la imaginación y, seamos honestos, no hay garantía de nada. La vida da vueltas. Pero tener este mapa te va a ayudar en los momentos de riesgo. Antes de dar un paso en falso, podrás hacerte la pregunta clave:

«¿Esto que voy a hacer hoy, me acerca o me aleja de la persona que sueño ser?»

Hazlo por ese adulto que serás mañana, cuando ya tengas la libertad de elegir; cuando ya tus padres no elijan por ti; cuando ya no tengas a quién echarle la culpa de tus errores; cuando, finalmente, tengas la libertad de ser feliz a tu manera.

Y ahora, de la idea a la acción: 

Tómate 5 minutos para responderte esto con total honestidad, total, el mapa es tuyo y solo a ti te tiene que interesar.

En el Territorio de mi Autonomía:

1.  Mis nuevas habilidades: ¿Qué sé hacer hoy que no sabía hace seis meses? (Desde cocinar un huevo hasta usar el transporte público solo).

2. Mi «saber» o talento: Si hoy tuviera que vivir de lo que sé hacer, ¿qué sería? ¿Qué pequeña cosa puedo aprender esta semana para mejorar en eso?

3.  El freno de mano: ¿Qué comodidad de mi casa me está impidiendo crecer? (Ejemplo: «Mi mamá me despierta cada mañana y por eso no aprendo a usar la alarma»).

4. Mi palabra: Del 1 al 10, ¿cuánto cumplo lo que prometo a otros y a mí mismo?

En el Territorio de mis Vínculos:

1.  Las famosas banderas rojas: ¿Tengo a alguien cerca que me hace sentir «pequeño» o inseguro? ¿Qué voy a hacer al respecto?

2. Mi comunicación: La última vez que me enojé, ¿exploté, me callé o pude decir lo que sentía sin atacar?

3. Mi refugio: ¿Quiénes son las 3 personas que quiero que sigan en mi mapa dentro de 10 años? ¿Cómo las estoy cuidando hoy?

El “movimiento para crecer” de esta semana:

Elige una sola acción que vayas a hacer en los próximos 7 días que le haga la vida más fácil a tu «Yo del futuro». Puede ser algo tan simple como pedir tu propia cita al médico o practicar esa habilidad que te apasiona por 20 minutos al día.